Barcelona, 18 de septiembre de 2025.
La Fundación Catalunya Europa ha presentado esta mañana en el Consejo de Trabajo, Económico y Social de Cataluña (CTESC) el informe Cataluña: motor de una nueva Europa, que analiza cómo el país puede posicionarse en el nuevo marco de competitividad europea trazado por los informes Draghi y Letta.
En la apertura del acto, el presidente del CTESC, Ciriaco Hidalgo, destacó que:
“Cataluña debe ser pionera en la aplicación de las recomendaciones recogidas en el informe de la Fundación Catalunya Europa, que deben permitir mejorar la competitividad y la productividad, así como ser más justos en la riqueza que generamos”.
La periodista Ariadna Trillas, autora de la publicación, resumió en siete ideas clave las aportaciones de más de 40 representantes del mundo económico, social, político y educativo: el consenso en torno a los informes Draghi y Letta; el potencial de Cataluña en innovación e investigación; la necesidad de políticas ambientales realistas; la defensa del estado de bienestar; la visibilización de sectores infravalorados como la agricultura; la falta de representación de las pymes; y la urgencia de una mayor integración europea.
El papel de Cataluña y los retos de Europa
Posteriormente, Trillas moderó también el debate con Juli Fernández, secretario general de Economía y Finanzas de la Generalitat; Joan Tristany, director general de AMEC; Víctor Burguete, investigador senior del CIDOB; y Dolors Camats, directora de la Fundación Catalunya Europa.
Fernández defendió la necesidad de reforzar la cooperación entre los Estados miembros, vincular sostenibilidad y crecimiento económico, y poner a los municipios en el centro de las decisiones:
“El riesgo es crear macroestructuras alejadas de la ciudadanía”.
Tristany alertó de que:
“La tormenta geopolítica actual ha puesto de manifiesto la falta de liderazgo en la ejecución de los planes europeos”,
mientras que Burguete advirtió que:
“Trump nos está dividiendo, porque media Europa es trumpista”.
Por su parte, Camats puso el acento en los obstáculos internos: la polarización política, el auge de los autoritarismos y la incapacidad de tomar decisiones a largo plazo. Instó a:
“atreverse con instrumentos nuevos, apoyarse en la ciudadanía como agente de cambio y apostar sin complejos por la democracia”,
porque:
“cuanto más democrática, plural y social es una sociedad y sus instituciones, más fácil es tomar las decisiones económicas sobre la mesa”.